José Medina Mora en el CCE: retórica de unidad empresarial frente a un país que 'necesita crecer'

"Nuestra prioridad es destrabar la inversión, el país necesita crecer". Con esa frase, José Medina Mora, dueño de CompuSoluciones, estrenó su cargo como presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el organismo que agrupa al 80% del PIB mexicano. Su discurso fue un ejercicio de equilibrio político: mensajes de unidad al empresariado, gestos de colaboración hacia el gobierno de Claudia Sheinbaum y una crítica velada al estancamiento económico. Suena bien en el papel, pero la verdadera prueba está en la capacidad de mover la pesada maquinaria de la inversión en un México lleno de frenos.
El 'destrabe' como eslogan: entre la urgencia y los obstáculos reales
Medina Mora tiene razón en el diagnóstico: México es una economía dinámica que crece muy poco. El fantasma del estancamiento secular ronda. Pero 'destrabar la inversión' no es un botón que se oprime. Implica resolver problemas estructurales profundos: seguridad, certidumbre jurídica, regulaciones claras, infraestructura, y una relación gobierno-empresarios que ha pasado de la confrontación abierta a una desconfianza tácita.
El nuevo líder del CCE promete convertir al organismo en 'la casa de todos', incluyendo a pequeños y medianos empresarios. Un objetivo loable, pero el CCE ha sido históricamente percibido como el club de los grandes capitales. Cambiar esa imagen requiere más que palabras; exige acciones que demuestren que los intereses de la microempresa son tan prioritarios como los de la corporación trasnacional.
- Se enfatiza la defensa del TMEC, un pilar de estabilidad en un entorno global volátil.
- Se deslinda de la figura polémica de Raúl Rocha, buscando limpiar la imagen del organismo.
- El discurso es de colaboración, pero el verdadero diálogo se mide en decisiones de política económica concretas.
La sombra del gobierno: ¿colaboración genuina o diálogo de sordos?
Medina Mora afirma que el gobierno "se ha dado cuenta de que requiere del sector empresarial". Es una afirmación optimista. La administración de Sheinbaum hereda una relación compleja, donde el discurso de la 'Cuarta Transformación' a menudo colocó al empresario como un adversario potencial. ¿Ha cambiado realmente esa visión? Los primeros meses no muestran un giro radical, sino una cautelosa búsqueda de puntos de encuentro, especialmente en mega-proyectos que requieren capital privado.
El 'trabajar de la mano' del que habla el presidente del CCE será puesto a prueba en cada iniciativa de ley fiscal, en cada reforma regulatoria, en cada conflicto laboral. La unidad que pide al interior del empresariado es igual de complicada, pues los intereses de un industrial de Monterrey no son los mismos que los de un comerciante de Tepito.
Conclusión: El optimismo del mandato vs. la inercia de la realidad
José Medina Mora inicia su gestión con un tono conciliador y una agenda clara: crecimiento económico a través de la inversión. Es el mensaje que los mercados quieren escuchar. Sin embargo, el camino del 'destrabe' está minado de viejos problemas no resueltos y de nuevas incertidumbres políticas.
Su éxito no se medirá por la elocuencia de sus discursos en el Club de Industriales, sino por si en dos años, cuando termine su mandato, México ha logrado acelerar su paso, diversificar su economía y crear un clima donde invertir no sea un acto de fe, sino de razón. Por ahora, las palabras son un buen comienzo, pero en la economía real, lo que cuenta son los hechos y los ceros a la derecha de las cifras de inversión extranjera y nacional. Ahí es donde el CCE y su nuevo timonel tienen la batalla.


