Katia Itzel García, Árbitra FIFA, Enfrenta la Violencia Machista en el Deporte y las Redes

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Katia Itzel García, Árbitra FIFA, Enfrenta la Violencia Machista en el Deporte y las Redes

Katia Itzel García no solo es una de las árbitras mexicanas más reconocidas a nivel internacional; se ha convertido en una voz fundamental en la lucha contra un rival silencioso y tóxico: la violencia machista y digital en el deporte. En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, su testimonio pone el foco en un problema sistémico que va más allá de las críticas al rendimiento.

El silbato frente al odio en línea

García describe una realidad paralela a los partidos: un torrente de comentarios misóginos, insultos y amenazas en redes sociales que llegan después de cada actuación. Esta violencia no se centra en errores técnicos, sino en su género, su apariencia o simplemente en el hecho de ser una mujer en un espacio tradicionalmente masculino. "Te juzgan por ser mujer antes que por tu trabajo", afirma.

Un techo de cristal reforzado con prejuicios

El camino para una mujer en el arbitraje de élite está lleno de obstáculos adicionales. Desde la desconfianza inicial de jugadores y entrenadores hasta la presión extra por demostrar, constantemente, que merece estar ahí. García destaca que el problema no es la crítica deportiva, que es parte del juego, sino la que cruza la línea hacia el ataque personal y la descalificación sexista.

Un llamado a la afición y las instituciones

La árbitra hace un llamado doble: a la afición, para evolucionar hacia una cultura deportiva donde el respeto sea la norma, independientemente del género de quien pite; y a las instituciones como la FIFA y la FMF, para implementar protocolos más estrictos contra el acoso digital y programas de apoyo psicológico para los árbitros afectados.

La valentía de Katia Itzel García al hablar no solo busca cambiar su realidad, sino allanar el camino para las próximas generaciones de mujeres en el deporte. Su lucha en el campo es por el juego limpio; fuera de él, es por un trato justo y digno.

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