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Pagar con tarjeta podría ser más fácil para pequeños comercios: las nuevas reglas que prepara Banxico

Aceptar una tarjeta todavía representa un costo importante para muchos negocios pequeños en México. Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores preparan cambios a las reglas del sistema de pagos que buscan reducir gradualmente parte de esos costos y, al mismo tiempo, hacer que una terminal pueda procesar tarjetas sin importar qué banco o red esté detrás de ellas.
La propuesta estuvo en consulta pública hasta el 24 de septiembre de 2026 y todavía no debe confundirse con una regla definitiva. Sin embargo, muestra hacia dónde quieren llevar las autoridades el mercado de pagos con tarjeta: más interoperabilidad, menores costos de procesamiento y menos barreras para que un comercio acepte pagos electrónicos.
Detrás de cada pago hay una comisión que casi nunca ves
Cuando acercas o insertas una tarjeta en una terminal, el dinero no viaja directamente de tu banco a la cuenta del comercio. En la operación participan el banco que emitió la tarjeta, la institución que ofrece el servicio de cobro al negocio y las redes encargadas de comunicar y procesar la transacción.
Una pieza de ese sistema son las cuotas de intercambio. Se trata de pagos que forman parte del costo de procesar una compra y que terminan influyendo en lo que un comercio paga por aceptar tarjetas. El proyecto de Banxico y la CNBV plantea reducir esas cuotas de manera gradual.
Eso no significa que las comisiones que ve un negocio en su estado de cuenta vayan a desaparecer ni que todas las terminales comenzarán a cobrar lo mismo. El precio final de un servicio de cobro incluye otros componentes y depende también de cada proveedor. La intención regulatoria es reducir costos dentro de la infraestructura que hace posible el pago.
Una terminal que no dependa de la red de tu tarjeta
El segundo cambio importante es la interoperabilidad. La propuesta busca reforzar la obligación de que las terminales punto de venta puedan aceptar todas las tarjetas, independientemente del banco que las haya emitido, del adquirente que proporcione la terminal y de la red utilizada para procesar la operación.
Para quien paga, esto debería hacer que la infraestructura detrás de una compra sea todavía menos visible. La expectativa es que el consumidor pueda utilizar su tarjeta compatible sin preocuparse por qué empresas participan en la conexión entre la terminal y su banco.
Para los comercios, una mayor interoperabilidad también puede facilitar la competencia entre proveedores de terminales y procesamiento. Si distintas redes pueden funcionar sobre la misma infraestructura, existe más espacio para que bancos, agregadores y nuevas plataformas compitan por ofrecer el servicio de cobro.
El cambio puede importar más en los negocios que todavía prefieren efectivo
En una cadena grande, el costo de aceptar tarjetas se distribuye entre miles de operaciones. Para una tienda pequeña, un puesto establecido o un prestador de servicios con márgenes reducidos, unos puntos porcentuales pueden pesar más. Esa es una de las razones por las que reducir el costo de aceptar pagos electrónicos puede tener efectos fuera del sistema financiero.
Si procesar tarjetas resulta más barato y sencillo, más negocios pueden encontrar viable ofrecer esa forma de pago. Eso no garantiza que todos abandonen el efectivo ni obliga a un comercio a adoptar una terminal, pero reduce una de las barreras económicas para hacerlo.
También hay que evitar una conclusión apresurada: una reducción de costos para el comercio no implica automáticamente que los productos bajarán de precio en la misma proporción. El precio final depende de renta, salarios, proveedores, impuestos, competencia y muchos otros gastos. El efecto más directo que buscan las autoridades es mejorar las condiciones para aceptar tarjetas.
La consulta pública ya terminó y ahora corresponde esperar la versión definitiva de las disposiciones y sus fechas de implementación. Para consumidores, probablemente el cambio ocurra detrás de escena. Para los pequeños negocios que cada mes revisan cuánto les cuesta cobrar con tarjeta, las reglas finales sí pueden convertirse en un dato que valga la pena comparar antes de elegir terminal o proveedor de pagos.